Docentes y estudiantes debatieron sobre la evaluación de las investigaciones

Docentes y estudiantes debatieron sobre la evaluación de las investigaciones

Un análisis desde adentro

Las jornadas se cerraron con una mesa de debate sobre la forma en que la Facultad de Ciencias Sociales evalúa el trabajo de los investigadores, de la que fueron parte docentes y estudiantes. El tema principal fue el de los procesos de evaluación que tienen las diferentes disciplinas de la facultad. Una idea que se reiteró a lo largo del debate fue que deben existir parámetros básicos y transparentes en función de las condiciones de cada disciplina y que sean explícitos, para que el individuo sepa cómo se lo está evaluando.

Da niel Buquet, profesor del Departamento de Ciencia Política, afirmó que en su disciplina nunca se estableció una pauta detallada y específica para puntuar los llamados docentes. Sí se indica que se otorgan puntos por publicaciones en revistas arbitradas y que dentro de las publicaciones se distinguen las realizadas en el exterior: esto es “súper idiosincrático y sólo es posible en Uruguay, la idea detrás de todo esto es que en promedio el mundo es más exigente que nuestro país”, afirmó el docente. Según Marisa Bucheli, profesora del Departamento de Economía, “para los uruguayos es difícil llegar a las revistas de más arriba en el ranking, que son para las élites. Los rankings dependen de las citas y si uno publica en español va a tener menos citas que si publica en otro idioma”.

El profesor Nicolás Bentancur, por su parte, planteó una pregunta: “¿a qué se le está llamando ‘buena investigación’?”. Según el docente, la facultad debe respetar que las distintas disciplinas tienen distintas formas de evaluación, porque no puede compararse una investigación de economía con una de trabajo social, que son producciones distintas. Además planteó que la investigación se está “comiendo” el desempeño de otras tareas, los docentes entienden que su profesión académica va por el lado de la investigación, que es lo que motiva más y no implica “estar frente a 200 estudiantes o corregir parciales con letras ilegibles”.

Máximo Rossi, también docente, puso en tela de juicio a los filtros que se utilizaron para las investigaciones presentadas en las jornadas: “Tenemos grandes problemas para evaluar la investigación, la prueba más grande son estas jornadas. Hay muchos trabajos de esta jornada de muy mala calidad”. La respuesta de la comisión encargada de filtrar las ponencias fue que se recibe únicamente un pequeño resumen de lo que se va a estar presentando y sobre eso debe decidir.

Por último, uno de los organizadores de las jornadas, el docente Gabriel Lacoste, llamó a pensar si definir investigación como aquello que sólo pasa en las revistas de alto impacto no perjudica al sistema y deja “afuera” a muchos buenos trabajos. “Al publicar en ciertas revistas, significa que nos dirigimos a cierta gente y no necesariamente esa gente es con la que queremos hablar”. También dijo que este sistema acentúa las jerarquías, “para esta universidad que se piensa como democrática ¿es bueno este sistema?”.

Consultado por Sala de redacción, el decano Diego Piñeiro evaluó que las jornadas fueron muy buenas. “Yo creo que la facultad hace distintos aportes al país en materia de investigación, y eso se reflejó con los temas que se expusieron en las mesas”. A lo largo de los tres días se expuso sobre violencia, criminalidad y seguridad, género y políticas públicas, entre otros. Este año la novedad fueron dos mesas que introdujeron el tema de religión y política. Hubo alrededor de 420 ponencias distribuidas en 62 mesas, con una concurrencia de cerca de 700 personas.

Yanina Pérez