La segregación socioeconómica en Montevideo

La segregación socioeconómica en Montevideo

Divide y perderás

Montevideo ha crecido exponencialmente, y un daño colateral de esa expansión es que las franjas sociales menos privilegiadas fueron desplazadas hacia las periferias. Este proceso de segregación progresiva fue desglosado en dos investigaciones de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS), y que aúnan las temáticas de la pobreza, la estructura y movilidad social.

En uno de los estudios se analizó comparativamente la evolución de la ciudad de Montevideo, que mutó desde una sociedad hiperintegrada en la década de los años 50, a una ciudad con una marcada división entre zonas céntricas, habitadas por las personas de ingresos más altos, y los barrios marginales, con población más empobrecida.

Según expusieron en el trabajo, Montevideo se expandió y también aumentó la cantidad de habitantes de los departamentos linderos de Canelones y San José, lo que implicó que la zona metropolitana creciera y se generaran nuevos movimientos migratorios.

Al ubicar los factores de vivienda, educación, confort y desocupación en un mapa, resulta visible cómo los sectores más vulnerables de la sociedad se alojan en los márgenes de la urbe capitalina, de donde no se mudan. Los que tienen una situación socioeconómica más cómoda se concentran en la zona este de la ciudad, y según el estudio, también registran una exigua movilidad.

En cambio, cuando no se vislumbra una oportunidad cercana de crecimiento socioeconómico, los departamentos limítrofes aparecen como una opción, sobre todo para quienes son parte del segundo quintil (el segundo veinte por ciento de la población) con mayores carencias. La búsqueda de un mejor porvenir o el reforzamiento de la situación de vulnerabilidad, empujan a la pobreza hacia afuera, escondiéndola bajo la alfombra.

Un camino diferente

Si bien no es un bálsamo para todos los problemas, la educación es la esperanza para atenuar la distancia entre quienes tienen recursos y quienes tienen que luchar contra su propia realidad. Aun así, otra indagación realizada por la FCS muestra que la escolarización formal creció levemente en los últimos treinta años. Una gráfica con una pendiente ascendente pero prácticamente horizontal es el reflejo de la evolución para Primaria y Ciclo Básico de Secundaria por estas latitudes.

Múltiples son los factores que intervienen en la educación, pero las decisiones políticas aparecen como fundamentales: políticas estatales, inversiones y cambios en los planes de estudio provocan las variaciones más significativas, como ocurrió con la flexibilización de los bachilleratos, que favoreció el crecimiento de la acreditación.

De todos modos, según este estudio, el nivel educativo aún reproduce algunas desigualdades sociales porque los salarios, luego de haber completado la educación media básica, o incluso la universitaria, no varían demasiado con respecto a lo que se percibe en un trabajo para el que no se requiere formación. La inequidad se incrementa al reconocer el doble costo de dedicarse a estudiar: el costo directo por concepto de materiales, transporte y demás, y el indirecto, que equivale al salario no recibido por no poder trabajar. La disyuntiva entre trabajar o estudiar se dirime tempranamente en los sectores más pobres, mientras que en la otra vereda pueden tomar más tiempo, fenómeno conocido como moratoria vital.

Esta compleja temática se esquematiza en una tricotomía de elementos que se afectan recíprocamente: escolarización formal, matriz productiva laboral y movilidad social ascendente. Las interacciones entre estos aspectos definen las características de cada uno y los movimientos de las personas en la escala social. Es así que en torno a la enseñanza ronda el concepto sociológico del “efecto Mateo”, que indica que las inversiones no modifican efectivamente las desigualdades, porque los beneficios son aprovechados por los quintiles de salarios más elevados, que tienen más herramientas para gozar de estas oportunidades.

La investigación exhibe, tras sus líneas, el transcurso de dos procesos paralelos que se desprenden de la órbita de la educación y que van en direcciones opuestas. Mientras los números de la enseñanza han mantenido un crecimiento lento pero constante en los últimos años, la alienación y la segregación conservan su lugar en la sociedad uruguaya.

Maximiliano Silva