Ciencia, Tecnología e Innovación

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Se presentaron dos resultados de trabajos finales del curso Seminario Ciencia, Tecnología, Innovación, Sociedad y Desarrollo, en el tercer día de las Jornadas de Investigación en la Facultad de Ciencias Sociales.

Energía Solar Térmica

¿Nada nuevo bajo el sol? Reflexiones acerca de un posible sistema sectorial en torno a la Energía Solar Térmica” es la investigación que realizaron Mauricio Betancor, Nikolas Collazo, Martín Jauge, Maira Mandressi, Gaspar Medina y Martina Pérez, estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales.

La investigación tenía como primer objetivo el análisis de las normativas existentes en torno a la Energía Solar Térmica, con el fin de averiguar si la normativa estaba orientada al desarrollo de la misma. Por otro lado, se plantearon indagar si existían las capacidades necesarias para consolidar un sistema sectorial en torno a este tipo de energía en particular.

Los estudiantes resaltaron que la innovación es un aspecto clave para determinar el cambio en una sociedad contemporánea. Dada su importancia, decidieron indagar si Uruguay reunía las condiciones para que se diera una innovación, en este caso, el desarrollo de la Energía Solar Térmica.

La irradiación de la cultura energética y la mayor dependencia del petróleo determinó que desde 1992 hasta hace pocos años en Uruguay no se desarrollara otra capacidad energética.
Para entender las capacidades de un posible sistema sectorial de innovación de Energía Solar Térmica, los estudiantes consultaron los tres vértices que conjugados dan origen a la innovación: academia, gobierno y los encargados de la estructura productiva.

Como resultado de la investigación se destacaron algunos aspectos positivos como la proximidad y el reconocimiento que hay entre los propios actores consultados; el interés nacional; la existencia de empresas innovadoras y los beneficios económicos como la exoneración impositiva.
También reconocieron ciertas oportunidades, como las posibilidades de capacitación sobre la Energía Solar Térmica, la madurez que presenta esta tecnología y la capacidad de ahorro en los usuarios.
Entre las debilidades se destaca el tamaño del mercado: es reducido dado la poca demanda del producto, y es poco rentable para el sector residencial la adquisición de esta fuente de energía.

En cuanto a las amenazas, concluyeron que no se aprecia el cambio de matriz energética como forma de buscar beneficios en el ámbito económico o empresarial, ya que generalmente se relaciona el cambio de matriz con la existencia de un problema. Por otra parte, en cuanto a la aparición de petróleo en Uruguay hay una doble mirada: significa para algunos una amenaza y para otros supondría la soberanía nacional en materia energética.
“Bajo la lupa de la innovación”

Clubes de ciencia” fue la temática de investigación que eligieron Jimena Curbelo, Alejandro Sosa y Verónica Marate, estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales, como trabajo final del Seminario Ciencia, Tecnología, Innovación, Sociedad y Desarrollo.

Se plantearon como objetivo general explorar el “Programa de Club de Ciencias” que desarrolla el Estado, orientado al fomento de la educación científica, en el que participan niños y adolescentes. Estos son espacios de conocimiento que pueden convertirse en espacio de innovación.

El programa está dividido en tres áreas: Ciencias Naturales y Exactas, Ciencias Tecnológicas y Ciencias Sociales, Educativas y Humanas. Además, el programa se divide en categorías: jardinera, primaria, secundaria y terciaria, aunque también pueden integrar un club personas adultas. El que niños y jóvenes tengan la posibilidad de investigar rompe con el pensamiento de que “la ciencia es solo para una élite”, aseguró Verónica Marate.
Los Clubes de Ciencias, constituyen una nueva forma de aprender para los estudiantes ya que se rompe con la fórmula de espacio y con el propio modelo tradicional de aprendizaje. Se apunta a que “se aprenda haciendo”, explicó Alejandro Sosa.
En los clubes hay un orientador, pero solo funciona como “guía”, ya que “los protagonistas son los estudiantes”, son los que “construyen el conocimiento”, aseveró Alejandro Sosa.
Los expositores comentaron que la “imagen” que los individuos tengan de la ciencia es importante, ya que marca el lugar que le van a otorgar en la vida cotidiana. Como datos ilustrativos que demuestra la percepción de la ciencia que tienen los uruguayos citaron el estudio realizado por la ANII en el 2008. En este se muestra que un 72% de personas consultadas dice estar “poco o nada informada sobre la ciencia y la tecnología”, 53% considera al investigador como una “persona muy inteligente”, y el 17% piensa que tienen “un entendimiento especial”.
Participar en clubes de ciencias no solo permite generar conocimiento de esta naturaleza, sino que también permite formar futuros ciudadanos, personas que, entre otras cosas, adquieran la capacidad de preguntarse constantemente.
En cuanto a las conclusiones, un punto negativo que encontraron es la poca difusión de estos programas, mientras que lo positivo se encuentra en que los clubes son generadores de cultura innovadora, llegando incluso a resultados que solucionan problemas concretos. Además, los clubes contribuyen a la creación de un nuevo sentido común y construyen espacios interactivos de aprendizaje, aprendiendo a trabajar en grupo y activamente.
Pierina Casaña