“Nos va a llevar mucho tiempo revertir el clima de cultura de impunidad”

“Nos va a llevar mucho tiempo revertir el clima de cultura de impunidad”

Juan Raúl Ferreira Aldunate participará de una de las mesas centrales de las Jornadas de investigación 2013

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Una de las mesas centrales de las Jornadas 2013 que debatirá sobre la “agenda de Derechos Humanos desde la Institucionalidad”, se realizará el martes 17 de setiembre a las 18 horas en la Sala de Conferencias. Juan Raúl Ferreira, integrante del directorio de la Institución Nacional de Derechos Humanos (INDDHH), participará de esta actividad y en una entrevista analizó el papel de la organización cuyas autoridades fueron recientemente designadas por el Parlamento, y reflexionó sobre los avances y retrocesos en materia de impunidad y de promoción de los derechos humanos.

INDDHH es el nombre que Naciones Unidas puso a todas las defensorías del pueblo en el mundo y para serlo deben cumplir con los “principios de París” http://www1.umn.edu/humanrts/instree/Sparisprinciples.pdf

Creada por ley con total independencia política y de los poderes del Estado, en Uruguay la INDDHH cuenta con un equipo de abogados, una psicóloga, una trabajadora social, una educadora, y aspira a contar un médico. Actúa fundamentalmente en dos ámbitos. En “defensoría del pueblo” recibe o actúa de oficio en casos particulares de individuos o colectivos que denuncian discriminación por discapacidad, raza, elección sexual, y por abusos de poder, entre otros agravios. También recibe denuncias de individuos solidarios que relatan situaciones que están viviendo terceros.

Ferreira explicó que en el ámbito institucional propiamente dicho la tarea de la institución está menos ligada a los casos particulares y más enfocada a áreas temáticas generales, como la promoción de los derechos humanos y la generación de una agenda en esta materia, con la mayor participación posible. Además, por mandato de la ley, debe encargarse del asesoramiento a los Poderes del Estado. De todas formas, el funcionamiento a nivel general no se desvincula por completo del trabajo en casos particulares: ante la sumatoria de denuncias puntuales sobre una misma situación, es necesario mirar el tema de forma más global. Para estos casos la institución realiza informes temáticos. Uno de los más exitosos fue el informe sobre el voto epistolar, que provocó un cambio en la sociedad. “Hicimos un informe que tuvo un eco en el sistema político que nos alienta”, dijo Ferreira. “Ya existe una comisión bicameral que está estudiando el tema”. Pero la influencia positiva de la institución no queda fronteras adentro: “en la discusión parlamentaria en Chile se ha utilizado el informe elaborado por la institución uruguaya”, agregó.

 

“Entrar y ver lo que está sucediendo”

Otro mandato de la institución –el más complejo de implementar- es la creación de un sistema nacional de prevención de torturas. Este sistema es el resultado del “Protocolo facultativo de la Convención Internacional contra la tortura y demás tratos inhumanos y degradantes”, que debe ponerse en marcha de acuerdo a procesos de Naciones Unidas pensados para dar todas las garantías. Le permitirá a la INDDHH acceder a lugares de reclusión involuntaria (cárceles, hospitales psiquiátricos públicos y privados, comisarías) sin orden judicial, “entrar y ver lo que está sucediendo” dijo Ferreira. “Esto no es algo que podemos decir ‘vamos a salir a hacerlo y hacerlo, hay que cumplir con normas internacionales muy estrictas. Hay que asegurar una independencia del mecanismo nacional de prevención, dentro de la propia institución”, comentó.

Con el objetivo de difundir mejor su trabajo, la INDDHH está formando un departamento de prensa e inaugurará una página web a la que también se podrá acceder a través de las ceibalitas, haciendo su llegada lo más democrática posible. La página permitirá la interacción con los usuarios y recibirá denuncias. Además están incorporando un número gratuito para enviar denuncias dentro de las 24 horas siguientes al hecho a reportar.

 

“No somos conscientes de los avances que ha tenido la sociedad”

Al consultarlo sobre la realidad de Uruguay en cuanto a políticas sociales enfocadas a la protección de los derechos humanos, Ferreira dijo que “nosotros mismos no somos conscientes de los avances que ha tenido la sociedad. Una cosa que nos tendría que hacer pensar es que cuando uno sale de Uruguay cada vez más se nos toma como un paradigma en materia de Derechos Humanos (DDHH). Para esto influyeron algunos hechos que tuvieron mucha difusión internacional como el matrimonio igualitario. También percibimos algunos retrocesos importantes. Pero la clave está en mirarlos como asignaturas pendientes“.

Ferreira reflexionó sobre la ley de caducidad como una cuestión medular que hay que revertir: “la lucha por la anulación de la ley a mi me cambió mucho. Fui descubriendo una de sus consecuencias más catastróficas: instauró una cultura de impunidad y generó un debate político que asocia la discusión de los derechos humanos exclusivamente a la ley. Es muy importante pero también lo es que los jóvenes sepan que el tema no se agota en esta discusión”. Según Ferreira, también sucede que actualmente muchos jóvenes asocian el concepto de Derechos Humanos al debate confrontacional, duro, y se sienten agobiados por el tema. “La institución debe cumplir un papel fundamental; reconciliar a los jóvenes con los derechos humanos”, dijo.

 

“Ahora es pecado tocar la ley de caducidad”

Esa cultura de la impunidad instalada en nuestra sociedad es lo que algunos sectores políticos priorizan hoy al debatir la ley. Sobre esta realidad Ferreira recordó que “en su momento hubo muchos legisladores blancos y colorados que votaron en contra de la Ley de Caducidad. Sin embargo hoy para esos partidos el tema es un dogma: serio, peligroso. Es como dudar de la inmaculada concepción en la santísima iglesia y eso es muy elocuente”.

También se cuestionó sobre situaciones contradictorias que se dan actualmente en esos entornos políticos. Comentó que nadie le pregunta al senador Jorge Larrañaga, a (su querido y entrañable amigo y maestro) Carlos Julio Pereira o a los legisladores del Movimiento Rocha por qué integraron la comisión pro-voto verde. “Ahora es pecado tocar la ley de caducidad. El que dice “arlos Julio Pereira,iguen sucenas que se siguen sucendiendo en esos entornos polres polticulares: fesin aplicado. Queremos trab”arlos Julio Pereira,iguen sucenas que se siguen sucendiendo en esos entornos polres polticulares: fesin aplicado. Queremos trab’yo creo que ya no da para más’ es un traidor. Sin embargo el que votó en contra, justificó su voto y militó para su anulación, hoy se cambia y dice ’esto no se puede tocar’. Acá lo que está prohibido es cambiar de opinión para bien. Y se va reescribiendo una historia que no fue”. Ferreira reflexionó sobre el día en que se votó la ley, como uno de los más tristes de su vida: “no dormí esa noche”. Una de las diferencias de aquel día con lo que sucede actualmente tiene que ver con la forma en que la sociedad maneja el despotismo. “Cuando en las últimas elecciones nacionales no salió el voto rosado, se armó una pequeña manifestación: gente con banderas, tocando bocina. Se celebró la impunidad. Eso no fue así cuando se votó la ley en 1986”, aclaró. A nivel personal, Juan Raúl Ferreira ha vivido un proceso muy rico: “Me enseñó que las consecuencias jurídicas de la ley -aunque no es fácil- se pueden modificar con otra ley. Pero nos va a llevar mucho tiempo revertir el clima de cultura de impunidad. Nuestra generación tiene ese compromiso”.

Su conclusión sobre la situación actual de nuestro país es que hemos tenido algunos retrocesos, pero que son reversibles. Además dijo que los avances han sido mucho más grandes. “Para mí el saldo es netamente positivo. Nadie hubiera pensado hace cinco años una ley de matrimonio igualitario, con la mayoría y con la aceptación tácita que tuvo de quienes se oponían. La ley de interrupción del embarazo quizás era más predecible, pero que una campaña para obtener rédito político de la situación, no congregue al 5% de la población habla de un Uruguay que ha cambiado”.

 

Mariana Ripoll